¿Por qué emprendemos? ¿Para dejar de trabajar o para disfrutar haciéndolo? Reflexiona con nosotros sobre esta alternativa disruptiva a lo común.

¿Qué es emprender? ¿Qué es, realmente, emprender?

¿Te has puesto a pensar en los fundamentos que hay detrás de este término?

La respuesta puede parecer simple. Podrías pensar que emprender se puede resumir en crear un negocio nada más, pero la verdad es que es mucho más que eso.

Introducción

Este no pretende ser un post de motivación como aquellos que sobreexplotan este concepto, sino uno de educación, o más bien de formación e instrucción para la vida.

Porque buscamos promover el emprendimiento, pero no de cualquier tipo, sino uno consciente, bien ejecutado, y desde una mirada crítica.

Nos interesa que sea lo que sea que vayas a desarrollar o ya estés haciendo, lo hagas con fundamento.

Y eso porque parte de nuestra visión de vida es hacer las cosas con un propósito.

Cualquiera puede tener una empresa, pero no cualquiera interesarse realmente en lo que hace.

A través de una serie de artículos, siendo este el primero, buscaremos promover una mirada crítica de lo que significa emprender.

Te compartiremos nuestra forma de ver las cosas más allá de lo que en otros medios se comenta, para que puedas reflexionar al respecto.

A continuación, nos centraremos en lo que generalmente impulsa el emprendimiento, que es trabajar para alguien más.

¿Es tu caso?

¡Comenzamos!

¿Trabajar para alguien más o para ti?

Si estás viendo esto eres afortunado o afortunada, porque significa que tu mentalidad es distinta a la del común de las personas.

Eso por el simple hecho de que has entendido que no es lo más óptimo trabajar para alguien más toda tu vida y estás averiguando sobre cómo emprender tus propias ideas.

Puede que ahora tu rutina diaria consista en levantarte temprano de lunes a viernes para ir a tu trabajo por una jornada de ocho horas o más, dándote cuenta al volver a casa de que solo te quedan unas cuantas horas libres antes de dormir y volver a repetir el ciclo.

Eso no es vida, todos preferiríamos poder contar con más tiempo para estar con nuestra familia o hacer actividades sin estar atados a una obligación que nos limita día a día, salvo fines de semana (si es que).

¿Cuál es tu motivación para trabajar? ¿Te has preguntado eso alguna vez?

Al trabajar vendes tu tiempo, y si tu única razón para hacerlo es la remuneración monetaria, en definitiva, da igual a lo que te dediques mientras ganes dinero.

Si así lo veías hasta ahora, tu vida no valdría más que dinero, lo que te hace un esclavo(a).

Por eso, no da lo mismo a lo que te dediques.

Es importante que, ya sea trabajando para alguien más o para ti mismo(a), realices un trabajo que tenga sentido para ti. Esto es, que sepas que lo que haces tiene un impacto en algo que valoras.

Que te guste hacer tus tareas del día no es suficiente, puede que sea muy entretenido, pero si en el fondo no estás de acuerdo con el propósito de la empresa en la que estás, todo es en vano.

De este modo, tu compromiso puede remitirse meramente al dinero sin que te des cuenta, porque el día que tengas tareas que no te gusten, o afrontes el desafío de progresar, no tendrás una razón que te impulse más que solo ganar un mayor salario.

Trabaja para disfrutar, no para desear no hacerlo

¿Te alegras cuando llega el viernes y te deprimes cuando llega el lunes?

Si tu respuesta es sí, como la de la mayoría de empleados, algo está mal.

Trabajar se ha vuelto una forma de esclavitud moderna.

No es posible que no tengas ganas de disfrutar cada hora del día, que desees que pase rápido el día o la semana y que ojalá no tuvieras que trabajar nunca más.

¿Has visto la película Click de Adam Sandler? ¿A qué crees que se reduciría tu vida si adelantaras todas las horas que trabajas?

Por supuesto que es genial tener tiempo para uno, pero también lo debe ser trabajar.

Toda la vida nos han instruido para trabajar, pero para alguien más, no para uno mismo.

Y ese es precisamente el problema, que son otros quienes definen las oportunidades laborales a las que uno puede acceder, cuando deberías ser tú mismo(a) quien tenga la posibilidad de crear algo si nada encaja con tus valores o filosofía de vida.

Por eso muchos no disfrutan de su trabajo, porque no son ellos quienes deciden qué hacer.

Y, por el contrario, se suele ver a los emprendedores con mucha energía y felicidad al dedicarse a lo que ellos quieren bajo sus propias reglas.

Trabajar es la principal traba para emprender

No todos pueden emprender, aunque quieran.

Hay diversas razones, pero entre todas ellas destaca la falta de dinero, y no solo en referencia a no poder costear el desarrollo de un proyecto.

El principal factor limitante para emprender es la necesidad de mantenerse económicamente a la espera de que una idea prospere.

Si eres es el sustento de una familia, o no cuentas con ahorros o alguien que te mantenga, no es una opción dejar un trabajo para iniciar uno propio, porque en la mayoría de casos no generan ganancias de inmediato.

Así es como te ves con la obligación de tener que trabajar para alguien más que ya tenga un negocio en marcha y pueda pagarte desde un inicio.

Si no trabajas, no tienes dinero, y si no tienes dinero, más difícil será emprender.

A lo anterior se suma el hecho de que para iniciar un emprendimiento necesitas contar con recursos para invertir, y si no tienes ahorros o financiamiento, tendrás que trabajar para conseguirlos.

A su vez, trabajar para otros te dejará menos horas disponibles para dedicarte a lo tuyo, y si más encima llegas tarde a casa, extenuado(a) y tienes otras obligaciones, será mucho más difícil salir de la situación en la que te encuentras.

Emprende con fundamento

Lo anterior no quiere decir que trabajar para alguien más sea malo, el problema está en hacerlo sin que estés conforme con la experiencia que ello supone.

¿Trabajas para sufrir o para pasarlo bien?

Si emprendes también tendrás que trabajar, incluso bastante más que si lo haces para otro, pero la gracia está en que lo hagas con gusto y con el convencimiento de que te llenará.

Por eso, emprender es una alternativa disruptiva al estándar establecido, una vía de escape óptima a lo que la sociedad ha aceptado sin cuestionarse el fundamento de por qué trabaja.

Así, emprender no solo te ayudará a seguir un propósito en el cual enfocarte a diario, sino que también a librarte de todo aquello con lo que no estás conforme actualmente.


Si te has identificado, tal vez es una señal de que deberías buscar cambiar tu situación actual, siendo el emprendimiento una posible solución.

¡Anímate a decirnos en la sección de comentarios si te animarías a adoptar una filosofía emprendedora o si ya estás haciendo algo actualmente!


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